¿Cuánto se Parecen Dos Cosas? (El Producto Punto como Detector de Similitud)
Saber qué es un vector es solo el comienzo. Ahora necesitamos aprender a compararlos. Capítulo 0.2 — Pre Curso de Matemáticas para Física Cuántica
En el capítulo anterior descubrimos algo importante: un vector no es una flecha. Es cualquier cosa que puedas sumar y escalar. Colores, sonidos, estados emocionales… todos son vectores viviendo en sus propios espacios de posibilidades.
Pero saber qué es un vector es solo el comienzo.
Ahora necesitamos aprender a compararlos.

La Pregunta que Parece Obvia
Supongamos que tienes dos vectores. Dos flechas, si quieres empezar simple. Y te pregunto:
¿Qué tan parecidos son?
Piénsalo un momento. ¿Cómo responderías?
Tal vez dirías: “Bueno, si apuntan en la misma dirección, son muy parecidos. Si apuntan en direcciones opuestas, son muy diferentes. Y si uno apunta hacia arriba y otro hacia la derecha… están en algún punto intermedio.”
Perfecto. Esa intuición es correcta.
Pero ahora quiero que lo hagamos preciso. Necesitamos un número que capture esa idea de “similitud direccional”. Un número que sea grande cuando los vectores apuntan parecido, pequeño cuando no, y cero cuando son completamente independientes.
¿Existe tal número?
Sí. Se llama producto punto.

Construyamos la Idea Paso a Paso
Imagina dos flechas en una hoja de papel. Ambas salen del mismo punto.
La primera, llamémosla a, apunta hacia la derecha.
La segunda, b, apunta… bueno, en alguna dirección. Tal vez un poco hacia arriba y hacia la derecha.
Ahora, hagamos algo curioso. Imagina que enciendes una linterna directamente encima de la flecha b, apuntando hacia abajo. La luz proyecta una “sombra” de b sobre la línea donde vive a.
¿Ves esa sombra? Es como si b estuviera diciendo: “Esta es la parte de mí que va en la misma dirección que a.”
Si b apunta casi en la misma dirección que a, la sombra será larga —casi tan larga como b misma.
Si b apunta perpendicular a a (digamos, directamente hacia arriba), la sombra tendrá longitud cero. No hay nada de b que vaya en la dirección de a.
Y si b apunta en dirección opuesta a a, la sombra será “negativa” —apunta al lado contrario.
¿Tiene sentido hasta aquí?

El Producto Punto: La Definición
El producto punto de dos vectores es simplemente esto:
La longitud de la sombra de uno sobre el otro, multiplicada por la longitud del otro.
O dicho más técnicamente: es el producto de sus magnitudes por el coseno del ángulo entre ellos.
Pero no te preocupes por la fórmula todavía. Lo importante es la idea:
El producto punto mide cuánto de un vector “va en la dirección” del otro.
Cuando los vectores apuntan igual → producto punto grande y positivo.
Cuando son perpendiculares → producto punto igual a cero.
Cuando apuntan en direcciones opuestas → producto punto grande y negativo.

El Cálculo (Sorprendentemente Simple)
Aquí viene la parte hermosa.
Si tienes dos vectores escritos como listas de números, el producto punto es casi insultantemente fácil de calcular:
Multiplicas componente por componente, y luego sumas todo.
Eso es todo.
Ejemplo en 2D:
- Vector a = (3, 4)
- Vector b = (2, 1)
- Producto punto = (3×2) + (4×1) = 6 + 4 = 10
Ejemplo en 3D:
- Vector a = (1, 0, 2)
- Vector b = (3, 5, -1)
- Producto punto = (1×3) + (0×5) + (2×-1) = 3 + 0 - 2 = 1
¿Ves el patrón? Primer componente con primer componente. Segundo con segundo. Tercero con tercero. Suma todo. Listo.
Y funciona en cualquier número de dimensiones. Dos, tres, seis, un millón. El mismo procedimiento.

¿Por Qué “Cero” es tan Especial?
Detengámonos en algo crucial.
Cuando el producto punto de dos vectores es cero, decimos que son ortogonales (o perpendiculares, en lenguaje cotidiano).
¿Y qué significa ser ortogonal?
Significa que son completamente independientes.
Uno no tiene nada que ver con el otro. No comparten ninguna “dirección” en común.
Piensa en esto: si caminas hacia el norte, ¿te acercas o alejas del este? Ni lo uno ni lo otro. Norte y este son direcciones ortogonales. Puedes moverte todo lo que quieras hacia el norte sin afectar tu posición este-oeste.
Esta idea de “independencia” será fundamental cuando lleguemos a la mecánica cuántica. Los estados cuánticos que son ortogonales representan posibilidades que se excluyen mutuamente. Si un electrón está “definitivamente aquí”, eso es ortogonal a “definitivamente allá”. Producto punto cero. Sin superposición entre esas opciones.
Pero estoy adelantándome. Por ahora, solo recuerda:
Producto punto cero = completamente independientes.

De Vuelta a los Colores
¿Recuerdas que los colores son vectores de tres dimensiones (Rojo, Verde, Azul)?
Pensemos en los colores “puros”:
- Rojo puro = (255, 0, 0)
- Verde puro = (0, 255, 0)
- Azul puro = (0, 0, 255)
Calculemos el producto punto entre rojo y verde:
(255×0) + (0×255) + (0×0) = 0 + 0 + 0 = 0
¡Cero! El rojo puro y el verde puro son ortogonales.
¿Tiene sentido? Claro que sí. El rojo no tiene nada de verde en él. Son colores completamente independientes. Si aumentas el rojo de un píxel, no afectas en nada su cantidad de verde.
Ahora probemos con un naranja (255, 128, 0) y el rojo puro (255, 0, 0):
(255×255) + (128×0) + (0×0) = 65,025 + 0 + 0 = 65,025
Un número grande y positivo. El naranja tiene mucho en común con el rojo. Apuntan en direcciones similares en el espacio de colores.
La Herramienta Secreta de la Cuántica
En mecánica cuántica, vamos a usar el producto punto constantemente. Pero lo llamaremos de otra manera: el producto interno o a veces la amplitud de transición.
Cuando tengamos un electrón en cierto estado y queramos saber la probabilidad de encontrarlo en otro estado, calcularemos algo muy parecido a un producto punto entre esos dos estados.
Si los estados son ortogonales → probabilidad cero. Imposible pasar de uno al otro directamente.
Si los estados son paralelos → probabilidad máxima. Son el mismo estado.
Si están en algún ángulo intermedio → probabilidad intermedia.
El producto punto es, literalmente, un detector de compatibilidad entre posibilidades.

Resumen: Lo que Acabamos de Aprender
- El producto punto mide cuánto “van en la misma dirección” dos vectores.
- Se calcula multiplicando componente por componente y sumando.
- Si es positivo y grande → muy similares.
- Si es cero → completamente independientes (ortogonales).
- Si es negativo → apuntan en direcciones opuestas.
Esta herramienta simple —multiplicar y sumar— será nuestra brújula para navegar el mundo cuántico.
Lo que Viene
Ahora sabemos comparar vectores. Pero hay algo más profundo por explorar.
¿Qué pasa cuando transformas un espacio entero? Cuando tomas todos los vectores y los estiras, los rotas, los aplastas de alguna manera sistemática?
La respuesta involucra unas criaturas matemáticas llamadas matrices. Y resulta que en física cuántica, medir algo es aplicar una transformación al estado del sistema.
Medir no es pasivo. Medir es hacer algo.
Pero eso es para el próximo capítulo.
“No sé nada, excepto el hecho de mi ignorancia.”
— Sócrates
Siguiente: Capítulo 0.3 — “Matrices: Las Máquinas que Transforman el Espacio”