Las Direcciones Especiales: Autovectores y Autovalores
En el capítulo anterior vimos que las matrices son máquinas que transforman el espacio. Toman vectores y los mueven a nuevos lugares — estirando, rotando, aplastando. Algunos vectores son tercos. Capítulo 0.4 — Curso de intuición matemática para Física Cuántica
El Vector que se Niega a Rotar
Imagina una transformación que estira el espacio horizontalmente al doble, pero deja la dirección vertical intacta:
$$ \begin{bmatrix} 2 & 0 \\ 0 & 1 \end{bmatrix} $$
Tomemos el vector (1, 1) — apunta en diagonal, a 45 grados.
Después de la transformación se convierte en (2, 1). Ahora apunta más hacia la derecha. La matriz cambió su dirección.
Pero el vector (1, 0) — que apunta directamente a la derecha — se convierte en (2, 0). Sigue apuntando a la derecha.
Solo se hizo más largo.
Y el vector (0, 1) — que apunta hacia arriba — se queda como (0, 1).
¡Ni siquiera cambió!
¿Ves la diferencia?

Autovectores y Autovalores (Eigenvectors & Eigenvalues)
La mayoría de los vectores cambian de dirección cuando les aplicas una matriz.
Pero algunos vectores especiales solo se estiran o encogen. Siguen apuntando hacia donde apuntaban — solo que más largos o más cortos.
Estos vectores tercos se llaman autovectores.
El factor por el cual "se estiran" se llama autovalor.

En nuestro ejemplo:
- (1, 0) es autovector con autovalor 2 — se duplica.
- (0, 1) es autovector con autovalor 1 — no cambia.
- (1, 1) no es autovector — cambió de dirección.
Piensa en el autovalor como la "respuesta" que la matriz le da a ese vector especial.
Le preguntas: "¿Qué le haces a este vector?"
Y la matriz responde: "Lo multiplico por 2."
El autovalor es esa respuesta.
La Revelación: Por Qué Esto Importa en Cuántica
Ahora viene la conexión. Presta atención.
En mecánica cuántica:
- El estado de una partícula es un vector.
- Cada propiedad medible (posición, energía, espín) tiene una matriz asociada.
Cuando midas una propiedad, el resultado solo puede ser uno de los autovalores de esa matriz.
No cualquier número. No un continuo de posibilidades. Solo los autovalores.
Nada más.

Veamos qué significa esto con el espín del electrón.
La matriz del espín vertical tiene exactamente dos autovalores: +1 y -1.
Eso significa que cuando mides el espín vertical, solo hay dos resultados posibles: arriba o abajo.
Nunca "un poquito arriba". Nunca "30% arriba". Nunca "casi abajo".
Arriba o abajo. Los dos autovalores. Punto.
La naturaleza no ofrece opciones intermedias.

Todavía no hemos visto por qué funciona así, ni qué determina cuál resultado obtienes (Eso viene más adelante, cuando exploremos la probabilidad cuántica).
Por ahora, quédate con esto: las matemáticas que acabamos de aprender — autovectores y autovalores — no son un capricho abstracto.
Son el lenguaje que la naturaleza usa para decidir qué respuestas están permitidas.
Resumen: Lo que Acabamos de Aprender
- Los autovectores son vectores que solo se estiran o encogen bajo una matriz — no rotan.
- El autovalor es el factor de estiramiento.
- En cuántica, los autovalores son los únicos resultados posibles de una medición.
- Los autovectores representan estados donde una propiedad tiene valor definido.
Lo que Viene
Hemos construido herramientas poderosas: vectores, productos punto, matrices, autovalores.
Pero falta un ingrediente. Uno que desafía la intuición más que cualquier otro.
Los números complejos.
¿Por qué la raíz cuadrada de -1 — algo que "no existe" — resulta esencial para describir la realidad?
La respuesta tiene que ver con rotaciones. Y es más hermosa de lo que imaginas.

"Creo que puedo decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica."
— Richard Feynman
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