Disparé una bala... y apareció en dos lugares a la vez

Disparas un electrón. Llega a un punto. Disparas otro. Otro punto. Miles más. Y cuando miras el patrón que dejaron, ves algo imposible. La firma de una onda. Pero lo más perturbador no es eso. Lo más perturbador es lo que pasa cuando intentas averiguar cómo. | Cap 1 Bloque Física Cuántica para todos

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Disparé una bala... y apareció en dos lugares a la vez

Vamos a hacer un experimento.

Es tan simple que podrías montarlo en tu garaje. Y tan profundo que los físicos más brillantes del mundo llevan un siglo intentando entenderlo.

Se llama el experimento de la doble rendija. Y es, posiblemente, el experimento más importante de la historia de la ciencia.


Disparando balas

Imagina una ametralladora montada frente a una pared.

La pared tiene dos rendijas verticales. Detrás de la pared hay una pantalla detectora que registra dónde impacta cada bala.

La ametralladora dispara de manera un poco errática. Las balas salen en direcciones ligeramente aleatorias. Algunas pasan por la rendija izquierda. Otras por la derecha. Muchas chocan contra la pared y no pasan.

Dispara miles de balas. Espera. Mira la pantalla.

¿Qué patrón esperas ver?

Piénsalo un momento.

Si solo estuviera abierta la rendija izquierda, verías una franja de impactos detrás de ella. Si solo estuviera abierta la derecha, otra franja detrás de esa.

Con ambas abiertas, ¿qué ves?

Dos franjas. Una detrás de cada rendija. Se superponen un poco en el centro, pero básicamente es la suma de lo que pasaría con cada rendija por separado.

Esto es obvio, ¿verdad? Las balas son objetos. Cada bala pasa por una rendija o por la otra. Nunca por ambas. El resultado final es simplemente la suma de ambas contribuciones.

Guarda este patrón en tu mente: dos franjas.


Ondas de agua

Ahora cambiemos el experimento.

En lugar de una ametralladora, tenemos un tanque de agua. En lugar de balas, generamos ondas golpeando la superficie rítmicamente.

Las ondas viajan hacia una barrera con dos rendijas. Pasan por ambas. Del otro lado, llegan a una pantalla donde medimos la altura del agua.

¿Qué patrón esperamos?

Si nunca has visto esto, podrías pensar: "Dos franjas, como las balas".

Pero no. Algo diferente ocurre.

Cuando la onda pasa por las dos rendijas, cada rendija se convierte en una nueva fuente de ondas circulares. Estas dos ondas se expanden y se encuentran.

Y cuando se encuentran, interfieren.

En algunos lugares, la cresta de una onda coincide con la cresta de la otra. Se suman. El agua sube mucho. Interferencia constructiva.

En otros lugares, la cresta de una coincide con el valle de la otra. Se cancelan. El agua apenas se mueve. Interferencia destructiva.

El resultado es un patrón de franjas alternadas. Zonas altas. Zonas muertas. Zonas altas. Zonas muertas.

No son dos franjas. Son muchas. Un patrón de interferencia.

Grábate esto: ese patrón es la firma inconfundible de las ondas. Si lo ves, hay una onda involucrada. Siempre.


Ahora con electrones

Ahora hagamos el experimento con electrones.

Los electrones son partículas. Tienen masa. Tienen carga. Cuando impactan una pantalla, llegan a un punto específico. Como una bala, no como una onda que llega a todas partes.

Así que esperamos el patrón de las balas, ¿verdad? Dos franjas.

Montamos el experimento. Disparamos miles de electrones hacia las dos rendijas. Cada electrón que pasa deja una marca puntual en la pantalla detectora.

Esperamos. Acumulamos marcas. Miramos el patrón.

Y lo que vemos es...

El patrón de interferencia.

Muchas franjas. No dos. El patrón de las ondas.

Pero los electrones llegaron como puntos individuales. Como balas.

¿Cómo puede una partícula producir un patrón de ondas?


"Tal vez se empujan entre sí"

Podrías pensar: "Quizás los electrones interactúan entre sí mientras vuelan. Se empujan, rebotan, y eso crea el patrón extraño".

Buena idea. Vamos a probarla.

Bajamos la intensidad del cañón de electrones. Ahora dispara un electrón cada diez segundos. Solo hay un electrón en vuelo a la vez. Imposible que interactúe con otros.

Un electrón. Pasa por las rendijas. Hace una marca puntual en la pantalla.

Otro electrón. Una marca.

Otro. Otra marca.

Al principio, las marcas parecen aleatorias. Caen aquí y allá sin patrón obvio.

Pero seguimos. Cientos de electrones. Miles.

Poco a poco, el patrón emerge.

Es el patrón de interferencia.

Cada electrón llegó solo. Viajó solo. Impactó solo.

Pero el conjunto de todos esos puntos solitarios forma el patrón de ondas.

No se están empujando entre sí. Cada electrón viaja solo.

Entonces... ¿con qué está interfiriendo?


La pregunta que rompe el cerebro

Piénsalo con cuidado.

Un solo electrón sale del cañón. Llega a la pantalla como un punto único. En un lugar específico.

Pero ese lugar no es completamente aleatorio. A largo plazo, los electrones "prefieren" ciertos lugares (los máximos del patrón de interferencia) y "evitan" otros (los mínimos).

El patrón de interferencia requiere que algo pase por ambas rendijas. Así funcionan las ondas. Si tapas una rendija, el patrón desaparece y vuelves a ver una franja normal.

Pero el electrón es una partícula que impacta en un punto. No puede dividirse.

Entonces... ¿pasó por la izquierda o por la derecha?

Si pasó solo por la izquierda, ¿cómo "sabe" si la otra rendija está abierta o cerrada? Porque su comportamiento cambia dependiendo de eso.

Si pasó por ambas... ¿cómo puede una partícula indivisible estar en dos lugares a la vez?


Lo que responde la física cuántica

La respuesta es tan simple como perturbadora:

Mientras nadie lo observa, el electrón no es una partícula. Es una onda.

No una onda de agua. No una onda de sonido. Una onda de probabilidad. Una nube que describe dónde podría estar el electrón.

Y esa nube pasa por ambas rendijas. Se divide. Interfiere consigo misma del otro lado. Crea el patrón.

Cuando el electrón finalmente golpea la pantalla, la nube desaparece. Se concentra en un solo punto. La onda se convierte en partícula.

Pero antes de ese momento, no tenía posición. No estaba "en algún lugar que desconocemos". Genuinamente no estaba en ningún lugar concreto.

No es que no sepamos por cuál rendija pasó. Es que no pasó por una. Pasó por las dos. A la vez.


"No te creo. Voy a mirar"

Esta situación suena absurda. Seguramente podemos resolverla.

Pongamos un detector junto a cada rendija. Cada vez que un electrón pase, el detector registrará por cuál rendija fue.

Izquierda. Derecha. Izquierda. Izquierda. Derecha...

Ahora tenemos la información. Sabemos exactamente por cuál rendija pasó cada electrón.

¿Y el patrón en la pantalla?

Desaparece.

Cuando observamos por cuál rendija pasa el electrón, el patrón de interferencia se destruye. Volvemos a ver dos franjas. Como las balas.

El acto de observar cambió el resultado.


El misterio central

Ahora mira lo que tenemos.

Si no observas por cuál rendija pasa el electrón, se comporta como onda. Patrón de interferencia.

Si observas por cuál rendija pasa, se comporta como partícula. Dos franjas.

El mismo electrón. El mismo aparato. La única diferencia: si alguien mira o no.

De alguna manera, el electrón "sabe" si lo estás observando.

Esto no es metáfora. No es interpretación filosófica. Es un resultado experimental reproducido miles de veces en laboratorios de todo el mundo.

La naturaleza, a nivel fundamental, se comporta de una manera que desafía todo lo que intuimos sobre la realidad.

Sabemos exactamente qué ocurre. Podemos predecirlo con precisión extraordinaria. Pero nadie (absolutamente nadie) sabe por qué.

Hay interpretaciones fascinantes, y les dedicaremos capítulos enteros más adelante. Por ahora, quédate con la incomodidad. Porque esa incomodidad es real. Los físicos la sienten también.


Resumen: lo que acabamos de aprender

  1. Las balas pasan por una rendija u otra y producen un patrón de dos franjas.
  2. Las ondas pasan por ambas rendijas y se interfieren, produciendo un patrón de muchas franjas.
  3. Los electrones llegan como puntos individuales, pero forman el patrón de las ondas.
  4. Incluso un electrón a la vez produce interferencia, consigo mismo.
  5. Si observas por cuál rendija pasa, el patrón de interferencia desaparece.
  6. El acto de medir cambia el resultado del experimento.

Lo que viene

Acabamos de ver que observar cambia el resultado. Pero ¿qué significa exactamente "observar"?

¿Necesitas un ser humano? ¿Basta con una cámara? ¿Y si el detector registra la información pero nadie la mira?

En el próximo capítulo, vamos a destripar el acto de medir. Y lo que encontremos va a ser más extraño de lo que parece.


"El experimento de la doble rendija contiene el único misterio de la mecánica cuántica."
— Richard Feynman


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